La TRT (terapia sustitutiva con testosterona) es el tratamiento médico que repone la testosterona cuando el cuerpo no produce suficiente. No es un suplemento ni un potenciador: es un tratamiento hormonal que solo tiene sentido si tienes analíticas bajas repetidas y síntomas compatibles, y que exige controles periódicos.

Lo esencial

  • La TRT solo está indicada si coinciden dos cosas: niveles bajos confirmados en dos analíticas y síntomas de déficit. Una sola analítica baja sin síntomas no basta.
  • Antes de pasar a las inyecciones, lo razonable es probar tres meses con gel tópico y comprobar que lo toleras.
  • El efecto secundario más constante es la infertilidad, así que si buscas tener hijos, este no es tu tratamiento.
  • La idea de que la testosterona provoca cáncer de próstata está desfasada. La investigación del propio Dr. García Cruz, con más de 1.000 biopsias, apunta justo en sentido contrario.
  • Tomar testosterona sin necesitarla, para rendir más o para ganar músculo, sí tiene riesgos reales y bien documentados.

¿Qué es exactamente la TRT?

La TRT es la administración de testosterona externa a un hombre cuyo organismo ya no fabrica la cantidad suficiente. El objetivo no es alcanzar niveles altos, sino devolverte al rango normal para tu edad y que los síntomas mejoren. La sigla viene del inglés (testosterone replacement therapy) y la verás también como terapia de reemplazo hormonal masculina o tratamiento del hipogonadismo.

Conviene separar dos escenarios que la gente mezcla mucho. Un hombre con hipogonadismo diagnosticado y un deportista que se pincha para ganar masa muscular no están haciendo lo mismo, aunque la molécula sea idéntica. En el primer caso repones lo que falta. En el segundo añades por encima de lo que tu cuerpo necesita, y ahí es donde aparecen los problemas.

¿Cuándo está indicada la terapia con testosterona?

El Dr. García Cruz trabaja con una lista de requisitos que deben cumplirse todos, no solo alguno. Este es el criterio que aplica en consulta:

RequisitoQué significa en la práctica
Dos determinaciones de testosterona por debajo del límite normalNo vale una analítica suelta. La testosterona fluctúa y hay que confirmarla
Síntomas de déficitBajada de deseo, disfunción eréctil, cansancio, ánimo bajo, dificultad de concentración
No deseo de tener hijos a corto plazoLa TRT frena la producción de espermatozoides
Ausencia de otras contraindicacionesSe valoran caso por caso antes de empezar
Tres meses previos de tratamiento tópico con gel, sin efectos secundariosEs la prueba de tolerancia antes de pasar a la vía inyectable

Ese último punto sorprende a mucha gente y merece detenerse en él. El gel no es un tratamiento de segunda: es el escalón que permite comprobar cómo respondes antes de comprometerte con un preparado inyectable de larga duración. Si el gel te sienta mal, retirarlo es cuestión de días. Si te sienta mal un depósito que dura tres meses, la situación es bastante menos cómoda.

¿Cómo se sabe si tengo la testosterona baja?

Con una analítica de sangre en ayunas y por la mañana, midiendo testosterona y SHBG (globulina transportadora de hormonas sexuales). Como referencia práctica que el Dr. utiliza al explicarlo en consulta, por encima de 400 ng/dL (unos 15 nmol/L) puedes estar tranquilo: tus hormonas son normales y tu problema, si lo hay, no es hormonal. Tienes el detalle de los rangos en el artículo sobre niveles normales de testosterona y la lista completa de señales en el de síntomas de testosterona baja.

¿Cómo se administra la testosterona?

Hay dos vías con recorrido clínico: el gel tópico, que se aplica a diario sobre la piel, y la inyección intramuscular.

Sobre la inyectable, el Dr. García Cruz tiene una postura clara y no del todo neutral: el mejor producto en esta situación es el undecanoato de testosterona (comercializado como Reandron en España y como Nebido en muchos otros países). Los preparados que se inyectan cada semana o cada mes le parecen de menor calidad, porque generan picos y valles, es decir, fenómenos de sobredosificación al principio del ciclo e infradosificación al final. No los recomienda. Y añade un matiz práctico: si no hay manera de conseguir undecanoato, prefiere que sigas con el gel antes que recurrir a esas otras presentaciones.

La inyección se pone siempre intramuscular, nunca intravenosa. Habitualmente en el cuadrante súpero-externo del glúteo, para evitar el nervio ciático, o en el deltoides. La pauta típica es una administración cada 10 a 14 semanas.

¿Qué riesgos tiene la TRT si de verdad la necesitas?

Este es el punto donde más ruido hay en internet, así que conviene ordenarlo. Si tienes un hipogonadismo real y se te normaliza la testosterona, el riesgo es bajo. Los efectos secundarios que figuran en ficha técnica son estos:

  • Infertilidad, que es prácticamente constante mientras dura el tratamiento.
  • Policitemia, es decir, un exceso de glóbulos rojos (lo contrario de la anemia).
  • Elevación de las enzimas hepáticas.
  • Empeoramiento de la apnea del sueño, si ya la padeces.
  • Molestias en las glándulas mamarias.

Por eso la TRT no es un tratamiento de "empezar y olvidarse". Requiere analíticas de control periódicas, principalmente para vigilar el hematocrito y el hígado.

Aquí va el dato de experiencia propia que el Dr. aporta y que rara vez se encuentra en un artículo divulgativo: en quince años de ejercicio ha tenido que suspender el tratamiento en torno a quince pacientes, la mayoría por policitemia y por alteración de las enzimas hepáticas. Y él mismo pone el contexto honesto de esa cifra: ha ejercido en un hospital universitario con pacientes de alta complejidad, así que su muestra no representa a la población general de hombres sanos. Su lectura es doble. Suspende pocos casos porque es muy estricto al seleccionar a quién trata, y porque el tratamiento, bien indicado, es seguro.

¿La testosterona provoca cáncer de próstata?

No, y este punto tiene detrás una historia larga que el Dr. conoce de primera mano porque es el tema de su tesis doctoral. La creencia nace de los trabajos de Huggins y Hodges, premio Nobel por demostrar que retirar la testosterona mejoraba el cáncer de próstata metastásico. De ahí se dedujo, con un salto lógico que no se sostiene, que la testosterona causaba el tumor.

Hay una objeción sencilla a ese razonamiento: el cáncer de próstata aumenta con la edad, mientras que la testosterona disminuye con la edad. Resulta paradójico que más hormona, típica del hombre joven, explique una enfermedad típica del hombre mayor.

El Dr. García Cruz reunió una base de datos de más de 1.000 biopsias de próstata cruzadas con niveles hormonales. Sus conclusiones publicadas apuntan en la dirección contraria al mantra: menos testosterona biodisponible se asocia a más cáncer de próstata y a tumores de peor pronóstico. Su recomendación al paciente es directa: si tienes la testosterona baja y síntomas, trátate sin arrastrar ese miedo desfasado.

Esto no significa que la próstata se ignore. Significa que la vigilancia forma parte del seguimiento normal, no que la testosterona sea el enemigo.

¿Qué pasa si tomas testosterona sin necesitarla?

Aquí el mensaje cambia por completo. Si tus niveles son normales y aun así te pinchas, sea para rendir en el gimnasio o para intentar arreglar un problema sexual que no es hormonal, sí estás asumiendo un riesgo.

Hay dos motivos. El primero es que tu cuerpo, al recibir hormona de fuera, deja de fabricar la suya, con la dependencia que eso genera. El segundo es la dosis: quien busca resultados físicos suele acabar usando cantidades muy por encima de lo razonable, y ahí la lista de efectos adversos se alarga. La FDA amplió por este motivo el etiquetado de los productos de testosterona con una sección específica sobre abuso y dependencia, tras recopilar casos de infarto de miocardio, insuficiencia cardíaca, ictus, toxicidad hepática, depresión, hostilidad e infertilidad asociados al abuso de testosterona y otros esteroides anabólicos. También se describen síntomas de abstinencia al dejarlo: fatiga, irritabilidad, pérdida de apetito, bajada de libido e insomnio.

El Dr. lo resume con una comparación doméstica: su abuela tomaba insulina y le sentaba de maravilla porque era diabética, pero esas mismas unidades a alguien sin diabetes lo mandan a urgencias. El medicamento no es bueno ni malo en abstracto, lo es en relación con quien lo toma.

Un apunte para quien compite: la trampa se detecta con la relación entre testosterona y epitestosterona. La testosterona que te inyectas no se transforma en epitestosterona, así que la proporción se altera. La Agencia Mundial Antidopaje considera positivo un cociente T/E de 6, cuando lo normal ronda 1 o 2.

Si lo que buscas es subir la testosterona sin fármacos, tiene más sentido empezar por cómo aumentar la testosterona de forma natural y revisar con criterio los suplementos de testosterona, que prometen bastante más de lo que sostienen.

¿Cuándo acudir al urólogo?

Tiene sentido consultar si llevas meses con deseo sexual bajo, cansancio que no mejora con descanso, problemas de erección o cambios de ánimo, y más aún si tienes obesidad, diabetes o has superado los 50 años. También si ya estás en tratamiento con testosterona y nadie te ha pedido una analítica de control en el último año.

Y una recomendación que el Dr. hace sin rodeos: no compres testosterona por internet ni la uses por consejo de alguien que no sea tu médico. Ni sabes qué contiene, ni a qué dosis, ni si la necesitas.

Puedes consultar con el Dr. Eduardo García Cruz en su consulta de Barcelona o mediante consulta online.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tarda en hacer efecto la terapia con testosterona?

Los efectos no son inmediatos ni simultáneos. El deseo sexual suele ser lo primero que responde, mientras que los cambios en composición corporal y energía tardan más, del orden de meses. Por eso la valoración de si el tratamiento funciona se hace con perspectiva y con analíticas, no por sensaciones de las primeras semanas.

¿La TRT es para toda la vida?

Depende de la causa. Si el hipogonadismo es permanente, el tratamiento suele mantenerse mientras haya beneficio y buena tolerancia. Si el déficit es secundario a algo reversible, como obesidad importante, apnea del sueño no tratada o ciertos fármacos, corregir esa causa puede hacer innecesaria la sustitución.

¿La testosterona cura la disfunción eréctil?

No de forma automática. La testosterona baja es una de las causas posibles de los problemas de erección, pero no la más frecuente. Si tu problema es arterial, neurológico o de contexto, normalizar la hormona mejorará el deseo pero no necesariamente la erección. Por eso el diagnóstico va antes que el tratamiento.

¿Puedo tener hijos mientras estoy con TRT?

Es muy poco probable, porque la infertilidad es un efecto casi constante del tratamiento. Si tienes deseo de paternidad a corto o medio plazo, coméntalo antes de empezar: existen alternativas para estimular la producción propia de testosterona sin frenar la fertilidad.

¿Es lo mismo la TRT que los suplementos de testosterona que venden en tiendas?

No. La TRT es un medicamento con testosterona, prescripción médica y controles analíticos. Los suplementos de herbolario o de gimnasio no contienen testosterona como tal y su capacidad para elevarla es, en el mejor de los casos, modesta.

¿El gel de testosterona puede afectar a quien convive conmigo?

Es una precaución real. La testosterona en gel puede transferirse por contacto de piel con piel, por lo que se recomienda aplicarla en la zona indicada, dejarla secar y cubrirla, y lavarse las manos después. Es un motivo habitual para preferir la vía inyectable en hogares con niños pequeños.

Contenido revisado por el Dr. Eduardo García Cruz, urólogo especialista en medicina sexual masculina. Colegiado nº 080835636. Este artículo tiene finalidad informativa y no sustituye la valoración médica individual.