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Cuando un hombre nota que ha perdido las ganas de sexo, lo primero que suele pensar es que le pasa algo raro o que ya es cuestión de edad. Casi nunca es así. Las causas de la falta de deseo sexual son concretas, se pueden identificar y, en la mayoría de los casos, se pueden tratar. En este artículo te explico, como urólogo especializado en salud sexual masculina, por qué baja la libido en el hombre, cuáles son los motivos más frecuentes y cómo los estudiamos para dar con el que te afecta a ti.

La idea que quiero que te lleves desde el principio es esta: el deseo sexual bajo casi nunca tiene una sola causa. Lo habitual es que se sumen varias, y por eso encontrar la que manda es la parte más importante de la consulta. Como digo siempre, el trátalo para todo no funciona: si no acertamos con el diagnóstico, es muy difícil ayudarte.

Lo esencial

  • El deseo sexual y la erección son cosas distintas. Se pueden tener por separado, y confundirlas cambia por completo el tratamiento.
  • Rara vez hay una sola causa. Lo habitual es que se sumen varias, y por eso lo importante de la consulta es dar con la que manda.
  • En hombres jóvenes, lo que más veo no es una hormona baja: es estrés, preocupaciones y miedo a fallar.
  • La medicación de uso diario es la causa que más se pasa por alto, y algunas de las más frecuentes se pueden ajustar.
  • La historia clínica y un análisis matinal en ayunas suelen bastar para orientar el caso.

¿Qué se considera deseo sexual bajo en el hombre?

Se considera deseo bajo cuando las ganas de sexo disminuyen de forma mantenida respecto a como estabas antes, te preocupa o afecta a tu relación. No hay una cifra que marque el límite, porque el nivel de deseo normal varía mucho de una persona a otra. Lo que orienta es el cambio, no el número.

El deseo sexual, o libido, son las ganas, el apetito, ese impulso que nos lleva a buscar el sexo. Conviene diferenciarlo de la erección, que es la respuesta física del pene. Se pueden tener por separado, y por eso hay que estudiar bien cada caso. Tienes la visión completa en la página sobre la falta de deseo sexual en el hombre.

También quiero quitar presión con un dato: no existe un deseo bueno ni malo. Existe el deseo con el que cada uno se siente a gusto, y puede ser alto o bajo. Además, en los datos que he recogido sobre más de 13.000 personas, hombres y mujeres tenemos niveles de deseo prácticamente iguales. Así que el problema no es no encajar en el estereotipo del hombre siempre disponible, sino notar un cambio respecto a como estabas antes.

¿Cuáles son las causas más frecuentes de la falta de deseo sexual?

Las causas más frecuentes son el estrés y las preocupaciones del día a día, tener otro problema sexual de fondo, la testosterona baja, los fármacos de uso habitual, el consumo intensivo de porno y las enfermedades. Casi nunca aparece una sola: lo normal es que se combinen dos o tres.

Trabajo con un mapa de once factores que pueden apagar el deseo, y me resulta útil ordenarlos por lo que veo en consulta. Los tres primeros explican la mayoría de los casos que atiendo.

FactorCómo se reconocePor dónde se aborda
Ansiedad de ejecuciónEstás más pendiente de cómo vas a rendir que de disfrutar. Suele venir después de algún episodio que salió malTerapia sexual centrada en recolocar el foco. Responde bien y suele hacerlo pronto
Estrés y distractores biográficosLa cabeza está en el trabajo, el dinero o la familia. El deseo reaparece en vacacionesReducir la carga y crear tiempo e intimidad reales
Otro problema sexual de fondoHay dificultad de erección o eyaculación precoz previa, y luego llega la evitaciónTratar el problema de base. El deseo suele recuperarse solo
Testosterona bajaSe acompaña de cansancio, pérdida de energía y a veces peor erecciónAnálisis matinal y, si procede, tratamiento sustitutivo
FármacosEl bajón coincide con empezar una medicación nuevaValorar alternativas con tu médico, nunca suspender por tu cuenta
Consumo intensivo de pornoEl deseo y la erección aparecen con la pantalla y no con la parejaReducir el estímulo y recuperar la respuesta con la pareja

El estrés y las preocupaciones del día a día

En mi experiencia, esta es la causa más común, sobre todo en hombres jóvenes. Nos han enseñado que los hombres tenemos deseo por defecto, y sencillamente no es así. El deseo aparece cuando estamos tranquilos y relajados, con el sistema nervioso en modo de descanso. Si estás nervioso, estresado o preocupado por el trabajo, el dinero o los problemas familiares, es mucho más difícil que surjan las ganas. No es imposible, pero es menos probable. A esto lo llamo distractores biográficos: todo aquello de tu vida que ocupa tu cabeza y no deja sitio al deseo.

Tener otro problema sexual de fondo

Es muy habitual que, cuando hay una dificultad en la esfera sexual, el deseo se apague un poco de forma refleja. Si tienes disfunción eréctil o eyaculación precoz, es lógico que tiendas a evitar el sexo: si el rato no ha sido satisfactorio, el cuerpo aprende a esquivarlo. Aquí el deseo bajo es más una consecuencia que una causa, y suele mejorar cuando tratamos el problema de base. Por eso vale la pena revisar la disfunción eréctil y, cuando el origen es la cabeza, la disfunción eréctil psicológica.

La testosterona baja

El deseo está muy relacionado con la testosterona: a más testosterona, más deseo, tanto en hombres como en mujeres. Por eso el síndrome de déficit de testosterona se acompaña con frecuencia de menos libido y, a veces, de peor erección. Cuando el análisis confirma que la testosterona está baja, reponerla suele mejorar las ganas. Ahora bien, es una causa más, no la única: si tus niveles son normales, la testosterona no va a subirte el deseo. Te lo explico a fondo en la página sobre la testosterona baja.

Los fármacos

Este punto es importante porque se pasa por alto muy a menudo. Hay muchos medicamentos de uso diario que bajan la testosterona, la libido o provocan problemas de erección, y dado lo extendido que está su consumo, es muy probable que la medicación sea una de las principales causas de disminución de la libido. Entre los que más veo en consulta:

  • Inhibidores de la 5-alfa-reductasa (finasteride y dutasteride), usados para la próstata y para la alopecia. Bloquean el paso de testosterona a su forma más potente.
  • Antidepresivos, ansiolíticos y neurolépticos, que reducen el deseo, pueden afectar la erección y retrasan el orgasmo.
  • Opioides, analgésicos potentes que bajan la testosterona.
  • Betabloqueantes, muy usados en hipertensión y problemas de corazón, que pueden disminuir la libido y la erección. Incluso algunas gotas para el glaucoma se han relacionado con ello.
  • Anticonvulsivantes como la carbamazepina, que reducen las sensaciones placenteras y los niveles de testosterona.

Si estás tomando alguno de estos fármacos y has notado un bajón en tu vida sexual, no lo dejes por tu cuenta: coméntalo para valorar alternativas o ajustes con tu médico.

El uso intensivo de porno

El consumo intensivo de pornografía puede disminuir de forma notable las ganas de tener sexo real y la capacidad de tener erección y orgasmo. En algunos hombres se comporta casi como una droga: cada vez se necesita más estímulo y se puede llegar a una fijación por el método, de modo que el deseo, la erección y el orgasmo solo aparecen con el porno y no con la pareja. Reducirlo o dejarlo, sobre todo en hombres jóvenes, suele ayudar bastante.

Las enfermedades y la edad

Las malas noticias en el terreno de la salud bajan el deseo, es lógico. Y las enfermedades que cursan con dolor crónico o que son invalidantes tienen un impacto importante no solo en la sexualidad, sino en el estado de ánimo. Por último, la edad: el deseo alcanza su máximo en la juventud y va bajando década a década, en parte por el descenso de testosterona y en parte por la edad misma. Pero, ojo, que baje con los años no significa que haya que resignarse sin estudiarlo.

¿Por qué el miedo a fallar apaga el deseo?

Porque cuando estás más preocupado por cómo va a ir que por pasarlo bien, la atención se va del sexo y el deseo se retira con ella. Es lo que llamamos ansiedad de ejecución, y en mi consulta es el mecanismo que más veces está detrás de un deseo que se apaga en hombres por lo demás sanos.

Me gusta explicarlo con el penalti. Un futbolista que se repite que lo va a fallar suele fallarlo. En el sexo pasa igual: si entras pensando que a lo mejor hoy tampoco puedes, ese pensamiento ocupa el sitio que debería ocupar el deseo. Y hay una variante más silenciosa, la autoobservación, que consiste en mirarte a ti mismo durante la relación en lugar de mirar a tu pareja. Evaluarte no excita a nadie, y menos a uno mismo.

Lo digo porque es la parte del diagnóstico que más alivio produce cuando se entiende: la ansiedad de ejecución y el estrés son, además de las dos causas más frecuentes, dos de las que mejor responden al tratamiento, y suelen hacerlo en semanas más que en años. No es una promesa de resultado, es lo que observo con el abordaje adecuado. Lo que sí conviene es no dejarlo correr, porque la evitación se aprende deprisa.

¿Cuándo hay que consultar por la pérdida de deseo?

Conviene consultar cuando la falta de ganas se mantiene, te preocupa, afecta a tu relación, aparece de forma brusca o se acompaña de otros síntomas como cansancio marcado, problemas de erección o cambios de ánimo. Una temporada de menos deseo en una etapa complicada no es en sí un problema médico.

No toda bajada de deseo es un problema médico. Es normal tener temporadas de menos ganas cuando hay estrés, cansancio o una etapa complicada. La señal de alarma no es tener el deseo bajo un tiempo, sino que se mantenga, que te preocupe o que afecte a tu relación, y muy especialmente que aparezca de forma brusca o acompañado de otros síntomas.

Presta atención si, además de la falta de ganas, notas cansancio importante, pérdida de energía, problemas de erección, sofocos o cambios de ánimo, porque esa combinación orienta hacia una causa hormonal que conviene estudiar. También si el bajón ha coincidido con empezar un medicamento nuevo, porque entonces el fármaco es el primer sospechoso. Y si lo que hay detrás es miedo a fallar en la erección, cuanto antes se aborde, más fácil es romper el círculo de evitación.

¿Es lo mismo el deseo bajo que la disfunción eréctil?

No. El deseo son las ganas y la erección es la respuesta física del pene. Son dos cosas distintas que pueden ir por separado, aunque se influyan: un problema de erección apaga el deseo de forma refleja, y sin deseo cuesta más lograr una buena erección. Distinguirlas cambia el tratamiento por completo.

Un punto que genera mucha confusión. El deseo son las ganas y la erección es la respuesta física del pene; son cosas distintas que se pueden tener por separado. Hay hombres con muy buena erección y poco deseo, y al revés. Lo que ocurre es que a menudo se influyen entre sí: un problema de erección puede apagar el deseo de forma refleja, y a la inversa, cuando no hay deseo cuesta más lograr una buena erección. Por eso, cuando un hombre me dice que ha perdido las ganas, lo primero es diferenciar bien dónde está el problema, porque el tratamiento cambia por completo.

¿Cómo se estudian las causas de la falta de deseo?

Se estudian con una historia clínica detallada y un análisis de sangre matinal en ayunas. La conversación identifica los factores del día a día y la analítica descarta o confirma la parte hormonal. Con esas dos piezas se orienta la mayoría de los casos, sin necesidad de pruebas complejas.

Lo más importante es la historia clínica. Muchas veces damos con el factor que está apagando el deseo simplemente preguntando bien, con calma y sin juzgar. Además, siempre pido un análisis de sangre, que conviene hacer entre las 7 y las 11 de la mañana y en ayunas. En él medimos la testosterona total, la SHBG, la albúmina, la testosterona libre y biodisponible, la LH y la prolactina. Con la conversación y la analítica solemos tener casi todo lo necesario para saber por dónde va tu caso.

Una vez identificada la causa (o las causas, que suelen ser varias), el tratamiento se dirige a ella. No existe una pastilla que suba el deseo directamente, y los afrodisíacos tienen un efecto pobre. Lo que funciona es tratar lo que está detrás. Te cuento las opciones en el artículo sobre cómo aumentar el deseo sexual, y si el problema aparece dentro de la relación, en el de cuándo un hombre pierde el deseo por su pareja.

Si notas que has perdido las ganas y quieres saber por qué, lo mejor es estudiarlo. Puedes empezar por el test de salud sexual masculina, anónimo y de 2 minutos, o pedir cita para valorar tu caso.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la causa más común de la falta de deseo sexual en el hombre?

En mi experiencia, la más frecuente, sobre todo en hombres jóvenes, son los distractores biográficos: el estrés y las preocupaciones del día a día. El deseo surge cuando estamos relajados, así que cuando la cabeza está ocupada por el trabajo, el dinero o los problemas familiares, cuesta más que aparezcan las ganas. Aun así, lo habitual es que se sumen varias causas.

¿Puede la medicación quitar el deseo sexual?

Sí, y es un motivo que se pasa por alto muy a menudo. Fármacos como el finasteride, los antidepresivos y ansiolíticos, los betabloqueantes, los opioides o algunos anticonvulsivantes pueden bajar la libido. Dado lo extendido que está su uso, la medicación es una de las causas más frecuentes. No los dejes por tu cuenta: conviene valorar alternativas con tu médico.

¿El bajo deseo siempre significa testosterona baja?

No. La testosterona baja es una causa frecuente, porque a más testosterona más deseo, pero es una más entre varias. Si el análisis muestra niveles normales, hay que buscar el motivo en otro sitio: el estrés, un problema de erección, la medicación o el uso de porno. Por eso es importante estudiar cada caso y no dar por hecho que todo es hormonal.

¿Por qué he perdido el deseo por mi pareja pero no en general?

Suele deberse a factores de la relación y del entorno más que a un problema hormonal: rutina, conflictos no resueltos, estrés o vivir el sexo como una obligación. También el uso de porno puede desplazar el deseo hacia ese estímulo. Lo tratamos sin culpar a nadie. Tienes más detalle en el artículo sobre la falta de deseo en la pareja.

¿Cuándo debo consultar por la falta de deseo?

Cuando se mantiene en el tiempo, te preocupa o afecta a tu relación, y sobre todo si ha aparecido de forma reciente o se acompaña de cansancio o problemas de erección. No conviene conformarse con un es tu edad: casi siempre hay algo que estudiar y, con frecuencia, algo que se puede hacer.

¿Cuánto tarda en recuperarse el deseo sexual?

Depende de la causa. Cuando lo que manda es la ansiedad de ejecución o el estrés, la mejoría suele notarse en semanas con el abordaje adecuado. Si hay una causa hormonal o farmacológica, el plazo lo marca el ajuste del tratamiento. Lo que no ayuda es esperar, porque la evitación se instala rápido.

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