La eyaculación retrógrada consiste en que el semen, en lugar de salir por la uretra durante el orgasmo, pasa hacia atrás y va a parar a la vejiga. Notas el orgasmo con normalidad, pero no sale nada o sale muy poco. No es peligrosa y no duele, aunque sí afecta a la fertilidad.

Lo esencial

  • El orgasmo se mantiene. Lo que falla es la salida del semen, no la sensación.
  • El mecanismo es el mismo en casi todos los casos: el cuello de la vejiga no se cierra en el momento de eyacular, y el semen sigue el camino de menor resistencia.
  • Las dos causas principales son los fármacos para la próstata (tamsulosina y similares) y la cirugía de próstata. La primera suele ser reversible; la segunda, no.
  • Tras una resección transuretral de próstata aparece en torno al 68 % de los casos (guías EAU).
  • Una pista que confirma el diagnóstico: la orina turbia justo después del orgasmo.
  • No existe un fármaco que devuelva la eyaculación normal. Lo que sí se puede hacer es identificar la causa reversible y, si buscas un embarazo, recuperar espermatozoides de la orina.

¿Qué es exactamente la eyaculación retrógrada?

Durante una eyaculación normal ocurren dos cosas a la vez. El semen es impulsado hacia la uretra y, simultáneamente, el cuello de la vejiga se cierra para que solo tenga una salida posible: hacia fuera.

En la eyaculación retrógrada ese cierre no se produce. El semen encuentra dos puertas abiertas y se va, entera o parcialmente, hacia la vejiga. De ahí que también se la llame orgasmo seco.

Hay un matiz que el Dr. García Cruz considera importante aclarar, porque cambia el diagnóstico. No es lo mismo que el semen se vaya hacia atrás que no llegue a producirse eyaculación. A esto segundo lo llamamos aneyaculación, y ocurre cuando las vesículas seminales y la próstata no se contraen. La diferencia se ve en la orina: tras una eyaculación retrógrada hay semen en la orina, mientras que tras una aneyaculación la orina es normal.

Sobre este tema tan cotidiano, el Dr. suele hacer una observación que desarma un poco: algo tan común como la eyaculación es, médicamente, un proceso que todavía comprendemos bastante poco.

¿Por qué me pasa esto?

Fármacos para la próstata

Es la causa más frecuente, y también la más agradecida, porque suele revertir.

Los alfabloqueantes que se usan para los síntomas de próstata (tamsulosina, silodosina, alfuzosina, doxazosina) relajan el cuello vesical. Esa es precisamente su gracia terapéutica: al abrirlo, orinas mejor. El problema es que ese mismo cuello es el que debería cerrarse al eyacular. El Dr. lo explica en plano: la tamsulosina abre el cuello de la vejiga, así que cuando eyaculas el semen se escapa hacia dentro.

No todos afectan igual. La silodosina es la que más se asocia a este efecto y la alfuzosina la que menos, con diferencias muy marcadas entre unos y otros en los ensayos disponibles (DeLay et al., Translational Andrology and Urology, 2016).

La buena noticia es que, al suspender o cambiar el fármaco, la eyaculación suele volver. Eso hay que hablarlo con quien te lo recetó, no decidirlo por tu cuenta: el medicamento está ahí por un motivo.

Cirugía de próstata

Aquí la situación es distinta, y conviene saberlo antes de operarse, no después.

Las técnicas desobstructivas clásicas modifican de forma permanente el cuello vesical. Tras una resección transuretral aparece alteración de la eyaculación en torno al 68 % de los hombres, y las cifras del láser de holmio son similares (guías EAU y DeLay et al., 2016). Es un efecto esperado de la técnica, no una complicación.

El criterio del Dr. García Cruz en este punto es claro y va a contracorriente de cierta inercia: la eyaculación merece formar parte de la conversación previa. Existen alternativas mínimamente invasivas que preservan mejor esta función, y cada vez son más los hombres que las eligen precisamente por eso. La decisión depende del caso, pero debería ser informada.

Diabetes y causas neurológicas

La diabetes de larga evolución puede dañar los nervios que coordinan el cierre del cuello vesical. Lo mismo ocurre en algunas enfermedades neurológicas como la esclerosis múltiple y en las lesiones medulares.

En estos casos, señala el Dr., la aparición del síntoma suele traducir el avance de la enfermedad de base, y no existe un tratamiento específico que lo revierta. Sí lo hay, y mucho, para la enfermedad de fondo.

Otras situaciones

Cirugías del cuello vesical o del retroperitoneo, algunos antidepresivos y antipsicóticos, y determinadas alteraciones anatómicas completan el cuadro. También existe la eyaculación retrógrada parcial: no desaparece el semen del todo, simplemente sale bastante menos. Las causas son las mismas, con menos intensidad.

¿Es peligrosa la eyaculación retrógrada?

No. El semen que llega a la vejiga se elimina después con la orina sin causar daño, y no perjudica al riñón ni a la vejiga.

La postura del Dr. García Cruz es que no es ni buena ni mala en sí misma: es la consecuencia de que algo no está funcionando como debería, o de un fármaco que estás tomando. El valor de darle nombre no está en tratarla, sino en entender qué la ha causado.

Dicho esto, hay que reconocer dos cosas. La primera es que sí tiene consecuencias sobre la fertilidad. La segunda es que el impacto psicológico puede ser considerable, especialmente en hombres jóvenes, y que decirle a alguien que su problema es benigno no siempre le sirve de consuelo. Es una preocupación legítima y merece una conversación, no un encogimiento de hombros.

Con eyaculación retrógrada, ¿puedo tener hijos?

De forma natural es muy poco probable, porque los espermatozoides no llegan donde tienen que llegar. Pero la eyaculación retrógrada no significa infertilidad, y esa distinción es la que importa.

Los espermatozoides se siguen produciendo con normalidad en el testículo. Lo único que ha cambiado es su recorrido. Por eso, cuando hay deseo de embarazo, existe una vía muy establecida: recuperar los espermatozoides de la orina emitida justo después del orgasmo, procesarlos en el laboratorio y usarlos en una técnica de reproducción asistida. Se prepara la orina previamente para que su acidez no los dañe.

Y si la causa es un fármaco, muchas veces basta con revisarlo con tu médico antes de buscar el embarazo.

¿Cómo se diagnostica?

Suele bastar con la conversación. El Dr. García Cruz hace una historia detallada que cubre los medicamentos que tomas, las cirugías previas, la diabetes y otros síntomas urinarios o sexuales, y con eso el cuadro casi siempre queda claro.

Lo primero es separar la eyaculación retrógrada de la aneyaculación, que se manejan de forma distinta. Cuando hay dudas, la prueba es sencilla: se analiza la primera orina emitida tras el orgasmo y se buscan espermatozoides. Si están ahí, el diagnóstico está hecho.

Rara vez hacen falta más pruebas, salvo que haya que estudiar la causa de fondo.

¿Tiene tratamiento?

Conviene ser honesto: no existe ningún medicamento específico que devuelva la eyaculación anterógrada. Es así, y es mejor saberlo desde el principio que ir probando cosas.

Lo que sí se puede hacer es:

  1. Revisar la medicación. Si el responsable es un alfabloqueante, cambiarlo o ajustarlo puede resolverlo. Siempre con quien te lo prescribió.
  2. Evitar lo evitable. Si aún no te has operado de próstata y este punto te importa, ponlo sobre la mesa antes de decidir la técnica.
  3. Tratar la causa de fondo. Un mejor control de la diabetes no revierte el síntoma, pero sí frena la progresión del daño nervioso.
  4. Resolver la fertilidad por otra vía, si es lo que te preocupa.

En algunos casos concretos se han probado fármacos que aumentan el tono del cuello vesical, con resultados modestos y desiguales, y no siempre son una opción viable por sus efectos. Es una decisión que hay que valorar individualmente.

Puedes consultar con el Dr. Eduardo García Cruz en su consulta de Barcelona o mediante consulta online si quieres revisar tu medicación, valorar opciones antes de una cirugía de próstata o estudiar la fertilidad.

Preguntas frecuentes

¿Por qué la orina sale turbia después de eyacular?

Porque lleva el semen que ha pasado a la vejiga. Es el signo más característico y bastante orientativo, aunque no siempre es evidente a simple vista. No es motivo de alarma por sí mismo.

Tomo tamsulosina y ya no eyaculo. ¿Volverá?

En la mayoría de los casos sí, al suspender o cambiar el fármaco. No lo dejes por tu cuenta: coméntalo con tu médico, que valorará alternativas dentro del mismo grupo con menos efecto sobre la eyaculación, o directamente otro enfoque para tu próstata.

Me operaron de próstata y ya no sale semen. ¿Tiene solución?

En general no, porque la anatomía del cuello vesical ha cambiado de forma permanente. La erección y el orgasmo se conservan. Si te preocupa la fertilidad, la recuperación de espermatozoides sigue siendo posible.

¿Afecta al placer del orgasmo?

La sensación del orgasmo se mantiene, porque depende del sistema nervioso y del cerebro, no de que salga líquido. Muchos hombres describen, eso sí, una sensación distinta o menos intensa en el momento final. Es una vivencia real y frecuente.

¿Es lo mismo que la eyaculación retardada?

No. En la eyaculación retardada el problema es la dificultad para llegar al orgasmo. Aquí el orgasmo llega sin problema; lo que no llega es el semen a su destino.

Soy diabético y eyaculo muy poco. ¿Tiene que ver?

Puede tenerlo, sobre todo si la diabetes lleva años de evolución o el control ha sido irregular. Merece que lo comentes, porque suele acompañarse de otros signos de afectación nerviosa que conviene valorar en conjunto.

¿Puedo evitarla si me tengo que operar de próstata?

No siempre, pero sí hay diferencias notables entre técnicas. Es una conversación que vale la pena tener con tu urólogo antes de decidir, especialmente si eres joven o tienes deseo de paternidad. Si además notas que la próstata está afectando a otras áreas, en próstata y eyaculación precoz lo tienes desarrollado.

Contenido revisado por el Dr. Eduardo García Cruz, urólogo especialista en medicina sexual masculina. Colegiado nº 080835636. Este artículo tiene finalidad informativa y no sustituye la valoración médica individual.