Existe una idea muy arraigada según la cual un hombre joven siempre tiene ganas de sexo. Por eso, cuando un chico de veinte o treinta años nota que su deseo está bajo, suele vivirlo con vergüenza y en silencio, pensando que es el único al que le pasa. No lo es. La falta de deseo sexual en hombres jóvenes es más frecuente de lo que parece, y en esta franja de edad tiene unas causas muy características. Te las explico aquí como urólogo especializado en salud sexual masculina, para que entiendas qué te puede estar pasando y qué se puede hacer.
Lo primero, para quitar peso: tener el deseo bajo siendo joven no significa que algo esté roto ni que seas menos hombre. El estereotipo del varón siempre disponible es anticuado e irreal. En los datos que he recogido sobre más de 13.000 personas, hombres y mujeres tenemos niveles de deseo prácticamente iguales. Así que el problema no es no encajar en ese molde, sino notar que has cambiado respecto a como estabas.
Por qué baja el deseo en un hombre joven
En los jóvenes, la causa hormonal es menos habitual que en los mayores. Aquí pesan mucho más la cabeza, los hábitos y el estilo de vida. Estas son las causas que más veo en consulta.
El estrés y los distractores biográficos
Es, con diferencia, la causa más frecuente en hombres jóvenes. El deseo aparece cuando estamos tranquilos y relajados. Si vives con estrés por los estudios, el primer trabajo, la inestabilidad económica o los problemas familiares, tu cabeza está ocupada y deja poco sitio a las ganas de sexo. No es que no puedas desear, es que es menos probable que el deseo surja cuando estás en tensión permanente. A todo eso que ocupa tu mente lo llamo distractores biográficos, y en los jóvenes suelen ser el motor del problema.
El uso intensivo de porno
Este es un punto clave en la gente joven. El consumo intensivo de pornografía puede disminuir de forma notable las ganas de sexo real y la capacidad de tener erección y orgasmo. En algunos hombres se comporta casi como una droga: cada vez se necesita más estímulo, escenas más extremas, y puede aparecer lo que llamo una fijación por el método, de modo que el deseo, la erección y el orgasmo solo funcionan con el porno y cuesta muchísimo que aparezcan con una persona real. Reducirlo o dejarlo del todo es una de las medidas que más cambio produce en los jóvenes.
La ansiedad y el miedo a fallar
Muchos chicos que han tenido algún episodio de erección que no fue como esperaban empiezan a anticipar el siguiente encuentro con miedo. Ese temor a volver a fallar se disfraza de falta de deseo: en el fondo no es que no tengan ganas, es que evitan la situación para no pasarlo mal. Aquí el problema no está tanto en el deseo como en la ansiedad, y suele responder muy bien cuando se trabaja. Lo desarrollo en la página sobre la disfunción eréctil psicológica.
El sueño, el alcohol y el estilo de vida
Dormir poco y mal, el consumo de alcohol o de otras sustancias, el sedentarismo o una alimentación desordenada pasan factura al deseo. En los jóvenes, ajustar estos hábitos suele tener un efecto notable, porque el cuerpo todavía responde muy bien a los cambios.
La testosterona baja, menos frecuente pero posible
Aunque es más propia de edades avanzadas, la testosterona baja también puede darse en jóvenes, y conviene descartarla con un análisis. Cuando aparece, suele acompañarse de otros síntomas como cansancio o falta de energía. Te explico cuándo influye en la página sobre la testosterona baja.
El mito del hombre joven siempre disponible
Merece la pena detenerse aquí, porque este mito hace mucho daño. La cultura, las películas y el porno han dibujado al hombre joven como alguien con un deseo inagotable, listo para el sexo en cualquier momento. Esa imagen no solo es falsa, sino que genera una presión enorme: cuando un chico no encaja en ella, se siente defectuoso y lo esconde, y el silencio empeora las cosas.
La realidad es que el deseo es variable, también en los jóvenes. Depende del momento vital, del descanso, del estado de ánimo y de con quién estés. Un hombre joven puede pasar por temporadas de menos ganas sin que eso signifique nada grave. Entender esto quita mucha ansiedad, y quitar ansiedad es, en sí mismo, parte del tratamiento, porque el miedo a no rendir es uno de los principales enemigos del deseo.
La presión de la primera vez y las primeras relaciones
En los más jóvenes, buena parte de las consultas tienen que ver con las primeras experiencias sexuales. La inseguridad, el miedo al qué dirá la otra persona, la comparación con lo que se ve en el porno y la falta de confianza pueden hacer que el deseo se bloquee justo cuando más se espera de él. No es un problema físico: es la cabeza protegiéndose de una situación que vive como una prueba.
Aquí el mejor tratamiento suele ser información, calma y quitar hierro al asunto. El sexo no es un examen, y el deseo florece cuando desaparece la presión de tener que demostrar algo. Cuando esa ansiedad es intensa o persistente, trabajarla con ayuda profesional resuelve la mayoría de los casos.
Cómo se estudia y qué se puede hacer
La aproximación es la misma que en cualquier caso de falta de deseo: una buena historia clínica y un análisis de sangre. La conversación es lo más importante, porque en los jóvenes la causa suele salir preguntando bien sobre el estrés, el uso de porno, el sueño y la vida sexual. El análisis, hecho entre las 7 y las 11 de la mañana en ayunas, incluye testosterona total, libre y biodisponible, SHBG, LH y prolactina, para confirmar o descartar la parte hormonal.
El tratamiento va dirigido a la causa. En los jóvenes, muchas veces no hace falta ningún fármaco: basta con reducir el estrés, dejar el porno, mejorar el sueño y el ejercicio, y quitar presión al sexo. Cuando hay una ansiedad de por medio, trabajarla es lo que marca la diferencia. Y si el análisis mostrara una testosterona baja real, se trataría. Tienes las medidas concretas en el artículo sobre cómo aumentar el deseo sexual, y el mapa completo de causas en el de las causas de la falta de deseo sexual.
Hábitos que marcan la diferencia en los jóvenes
En esta edad, el cuerpo responde muy bien a los cambios, así que unos pocos ajustes suelen tener un efecto grande sobre el deseo. Estos son los que más recomiendo:
- Dormir suficiente y con horarios estables. El descanso influye directamente en las hormonas y en la energía, y en los jóvenes es de lo primero que se descuida.
- Ejercicio físico, sobre todo de fuerza. El entrenamiento de musculatura favorece un buen estado hormonal y mejora el ánimo y la confianza.
- Dejar el porno. Es la medida que más cambio produce en los jóvenes que abusaban de él.
- Moderar el alcohol y otras sustancias. Su consumo frecuente apaga el deseo y dificulta la respuesta sexual.
- Reducir la sobrecarga mental. Ordenar la agenda y bajar el nivel de estrés crea el espacio de calma en el que el deseo aparece.
Ninguno de estos hábitos es un remedio mágico, pero juntos suman mucho, y en la mayoría de los jóvenes bastan para recuperar las ganas sin necesidad de ningún fármaco. Cuando aun así el deseo sigue bajo, es la señal de que conviene estudiarlo en consulta.
Si eres joven y notas que has perdido las ganas, no te quedes con la duda ni con la vergüenza. Puedes empezar por el test de salud sexual masculina, anónimo y de 2 minutos, o pedir cita para valorarlo con calma. Cuanto antes se estudia, más sencillo suele ser resolverlo.
Preguntas frecuentes
¿Es normal tener poco deseo sexual siendo joven?
Ocurre más de lo que parece y no significa que algo esté roto. El estereotipo del hombre joven siempre disponible es irreal: en mis datos, hombres y mujeres tienen niveles de deseo similares. En los jóvenes, el deseo bajo suele deberse al estrés, al uso de porno, a la ansiedad o a malos hábitos de sueño y vida, más que a un problema hormonal.
¿El porno puede quitar el deseo sexual a un joven?
Sí, es una de las causas más importantes en esta edad. El consumo intensivo puede reducir las ganas de sexo real y dificultar la erección y el orgasmo, porque genera una fijación por ese estímulo concreto. Reducirlo o dejarlo suele mejorar bastante el deseo hacia una pareja real, sobre todo en hombres jóvenes.
¿La falta de deseo en jóvenes es por testosterona baja?
Suele ser menos frecuente que en los mayores, pero es posible y conviene descartarla con un análisis. En los jóvenes pesan más el estrés, el porno, la ansiedad y el estilo de vida. Si la testosterona sale baja, se trata; si es normal, el motivo está en otro sitio y hay que buscarlo.
¿El estrés de los estudios o el trabajo afecta al deseo?
Mucho. El deseo aparece cuando estamos relajados, así que el estrés por los estudios, el primer empleo o la economía es, en mi experiencia, la causa más común en jóvenes. No es que no puedas desear, es que la tensión constante lo hace menos probable. Recuperar espacios de calma suele ayudar.
¿Debo preocuparme o se soluciona solo?
Muchas veces mejora al ajustar hábitos, pero si se mantiene, te preocupa o se acompaña de problemas de erección o cansancio, conviene estudiarlo. No hay que resignarse ni esconderlo. Cuanto antes se identifica la causa, más fácil suele ser resolverlo, y en jóvenes con frecuencia no hace falta medicación.
