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La prostatitis es la inflamación o irritación de la próstata, y es el problema prostático más frecuente en hombres menores de 50 años.

Es también uno de los cuadros que más quebraderos de cabeza da, y no solo a quien lo sufre. En consulta veo cada semana a hombres que llevan meses dando vueltas con molestias al orinar, dolor en el periné o escozor al eyacular, sin una respuesta clara. Aquí te explico qué es exactamente, qué tipos hay, cómo se manifiesta cada uno y por qué distinguirla de otras cosas es más difícil de lo que parece.

Lo esencial

  • La prostatitis es la inflamación o irritación de la próstata, una glándula del tamaño de una nuez que rodea la uretra justo debajo de la vejiga.
  • Hay cuatro tipos, pero en la práctica los que más se ven son dos: la aguda bacteriana y la crónica, que puede ser bacteriana o no.
  • En menores de 50 años es el problema de próstata más frecuente; a partir de los 50, el más común pasa a ser la hiperplasia benigna.
  • Los síntomas de la prostatitis crónica y los de la hiperplasia son casi indistinguibles, y esa es la dificultad real del diagnóstico.
  • Afecta a la esfera sexual: dolor al eyacular, menor volumen de eyaculado y, en algunos casos, problemas de erección.

¿Qué es la próstata y qué hace?

La próstata forma parte de los órganos reproductores del hombre. Tiene aproximadamente el tamaño de una nuez y rodea la uretra, el tubo que sale de la vejiga y por el que pasa la orina. Esa posición, abrazando el conducto, explica buena parte de los síntomas: cuando la próstata se inflama y aumenta de volumen, lo primero que se resiente es el paso de la orina.

Su función principal es producir parte del líquido seminal. Por eso la próstata no solo tiene que ver con la micción, sino también con la eyaculación, y por eso un problema prostático puede aparecer disfrazado de problema sexual. Lo desarrollo en el artículo sobre próstata y eyaculación precoz.

¿Qué es exactamente la prostatitis?

La prostatitis es una enfermedad inflamatoria de la próstata, en muchos casos causada por una infección. El origen más habitual es una infección del tracto urinario inferior, con Escherichia coli como germen más frecuente. También puede venir de infecciones de transmisión sexual, como las uretritis por gonococo o clamidia.

Ahora bien, y esto es importante para entender por qué la prostatitis genera tanta confusión: no toda prostatitis es una infección. Hay formas en las que no se encuentra ninguna bacteria y la próstata está igualmente inflamada y da síntomas. Son cuadros más cercanos al dolor pélvico crónico, y su tratamiento no tiene nada que ver con el de una infección.

¿Cuántos tipos de prostatitis hay?

Existen cuatro tipos según la clasificación habitual, en función de si el cuadro es agudo o crónico y de si hay bacteria detrás o no. En la práctica clínica los que se ven a diario son dos, la aguda bacteriana y la crónica, y conviene distinguirlos porque el tratamiento cambia por completo.

TipoDuración de los síntomas¿Hay bacteria?Cómo se presenta
Aguda bacterianaMenos de 3 mesesFiebre alta, ardor al orinar, tacto rectal doloroso, malestar general. Es la más aparatosa
Crónica bacterianaMás de 3 mesesCurso insidioso, febrícula de 37 a 38 grados, cansancio, molestias que van y vienen
Crónica abacterianaMás de 3 mesesNoDolor en el periné o los genitales, urgencia y frecuencia al orinar, escozor. Cultivos negativos
Inflamatoria asintomáticaVariableNoSe detecta por hallazgo en pruebas hechas por otro motivo, sin molestias

Fuente: clasificación clínica habitual de las prostatitis, recogida en las guías de la Asociación Europea de Urología. Revisado el 24 de agosto de 2026.

¿Cuáles son los síntomas de la prostatitis aguda?

La prostatitis aguda bacteriana es la que no pasa desapercibida. Suele empezar de forma brusca y con un cuadro llamativo: fiebre alta, ardor al orinar, ganas de orinar con mucha más frecuencia, cansancio marcado y un tacto rectal claramente doloroso. Puede aparecer también sangre en la orina o en el semen y molestias al eyacular.

En algunos casos, y esto conviene decirlo con claridad sin alarmar, la infección puede ser importante y las bacterias pasar a la sangre. Por eso una prostatitis aguda con fiebre alta no es un cuadro para esperar a ver si se pasa: merece valoración médica en poco tiempo.

¿Y los síntomas de la prostatitis crónica?

Aquí el escenario es muy distinto y, en mi experiencia, mucho más frustrante para el paciente. La prostatitis crónica tiene un curso insidioso, a veces aparece tras una aguda mal curada y a veces sin ningún antecedente. Los síntomas son más sutiles, pero muy persistentes:

  • Necesidad de orinar más a menudo, tanto de día como de noche.
  • Urgencia miccional, esa sensación de que hay que llegar al baño ya.
  • Escozor o molestias al orinar.
  • Dolor en el periné, la zona entre los testículos y el ano, o en otras zonas de los genitales.
  • Dolor al eyacular, a veces con sangre en el semen.

Un matiz que veo constantemente: muchos hombres llegan a consulta habiendo normalizado estas molestias durante meses porque «no es para tanto». Y no es para tanto en gravedad, cierto, pero sí lo es en calidad de vida. Levantarse tres veces cada noche o evitar las relaciones por miedo al dolor condiciona el día a día mucho más de lo que la gente reconoce en voz alta.

¿Cómo se diferencia la prostatitis de la hiperplasia de próstata?

Esta es, para mí, la parte más honesta de todo el artículo. En hombres mayores de 50 años el problema de próstata más frecuente es el agrandamiento, la hiperplasia prostática benigna. Y resulta que los síntomas de la hiperplasia y los de la prostatitis crónica son casi indistinguibles: frecuencia, urgencia, molestias al orinar, sensación de vaciado incompleto.

Te lo digo tal como se lo digo a mis pacientes: a veces ni siquiera con pruebas se puede diferenciar a ciencia cierta. No es una respuesta cómoda, pero es la real, y prefiero que la sepas antes de empezar un tratamiento a que la descubras después de tres meses sin mejorar. Muchos urólogos comparten esa dificultad, no es un problema de un profesional concreto.

Hay además una relación entre las dos cosas. La hiperplasia obstruye el vaciado de la vejiga y puede dejar un residuo de orina que actúa como caldo de cultivo para las bacterias, favoreciendo las infecciones. Y el propio tejido prostático puede comportarse como reservorio, con las bacterias acantonadas en la periferia de la glándula, lo que las hace más resistentes a los antibióticos. Por eso las infecciones de próstata son especialmente frecuentes en mayores de 50 años con hiperplasia.

¿Qué pruebas hacen falta para saber qué tienes?

Mi recomendación, cuando el cuadro no está claro, es no elegir tratamiento a ciegas sino hacer pruebas para intentar separar las dos enfermedades. Las tres que pido de entrada son:

  • Cultivo de orina, para saber si hay bacteria y cuál, porque de ahí sale el antibiótico adecuado si hace falta.
  • PSA, para valorar el estado de la próstata, teniendo en cuenta que la inflamación por sí misma puede elevarlo.
  • Ecografía reno vesico prostática, que permite ver el tamaño de la glándula y si queda orina en la vejiga tras orinar.

A eso se suma la exploración, incluido el tacto rectal, que en la aguda es característicamente doloroso. Con esos datos ya se puede decidir el plan, que desarrollo en el artículo sobre el tratamiento de la prostatitis, y entender de dónde viene el cuadro, que explico en causas de la prostatitis. En casos seleccionados hace falta un estudio más amplio para identificar factores que predisponen o posibles complicaciones.

¿La prostatitis afecta a la vida sexual?

Sí, y es una de las razones por las que un cuadro que parece urinario acaba en la consulta de un andrólogo. Como una de las funciones de la próstata es la eyaculación, cuando la glándula se inflama la eyaculación se resiente. Lo más típico es el dolor al eyacular, que tiene nombre propio, eyaculodinia, y que trato en el artículo sobre eyaculación dolorosa.

También puede haber una disminución del volumen del eyaculado y un cambio en la composición del líquido seminal por la propia infección. Y sabemos que los hombres con problemas de próstata tienen más riesgo de eyaculación retrógrada y de alteraciones de la erección. Mientras dura el periodo más sintomático de una prostatitis suele recomendarse no tener relaciones sexuales, precisamente para no añadir molestia a una zona ya irritada.

¿Cuándo conviene consultar?

Conviene consultar sin dejarlo pasar si aparece fiebre alta con molestias al orinar, si hay sangre en la orina o en el semen, o si el dolor al eyacular se repite. Y conviene consultar también, aunque con menos prisa, cuando llevas semanas con urgencia, frecuencia o escozor que no terminan de irse.

El motivo no es el susto, es el tiempo. Una prostatitis aguda bien tratada desde el principio se resuelve; una mal curada puede cronificarse, y las formas crónicas son bastante más difíciles de manejar. Ese es el margen que se gana consultando pronto.

Soy el Dr. Eduardo García Cruz, urólogo con más de 20 años de experiencia en salud sexual masculina, formado vía MIR en el Hospital Clínic de Barcelona. En consulta valoro si lo tuyo es una prostatitis, una hiperplasia o una mezcla de las dos, con las pruebas necesarias y sin tratamientos a ciegas. Atiendo en Barcelona y en consulta online. Puedes empezar por el test de salud sexual masculina: es anónimo y solo te llevará 2 minutos.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la prostatitis?

Es la inflamación o irritación de la próstata, la glándula que rodea la uretra bajo la vejiga. Puede estar causada por una infección bacteriana, con Escherichia coli como germen más habitual, o ser de origen inflamatorio sin bacteria. Es el problema de próstata más frecuente en hombres menores de 50 años.

¿Cuáles son los síntomas de la prostatitis?

En la forma aguda, fiebre, ardor al orinar, orinar con más frecuencia y cansancio. En la crónica, molestias más sutiles pero persistentes: urgencia y frecuencia al orinar de día y de noche, escozor, dolor en el periné o los genitales y dolor al eyacular.

¿Cómo se diferencia la prostatitis de la hiperplasia de próstata?

Con dificultad, porque comparten síntomas casi indistinguibles. Se orienta con cultivo de orina, PSA y ecografía, además de la exploración. Aun así, en algunos casos no se puede separar con total certeza, y el enfoque se decide por la respuesta al tratamiento.

¿La prostatitis es contagiosa?

La prostatitis en sí no se contagia. Lo que sí puede transmitirse es la infección que la origina cuando procede de una infección de transmisión sexual, como una uretritis por gonococo o clamidia. En esos casos conviene valorar también a la pareja.

¿La prostatitis afecta a la erección o a la eyaculación?

Puede afectar sobre todo a la eyaculación: dolor al eyacular, menor volumen de eyaculado y más riesgo de eyaculación retrógrada. También se ha descrito relación con problemas de erección. Suele mejorar cuando se trata la inflamación de fondo.

¿Puedo tener prostatitis siendo joven?

Sí. De hecho, en hombres menores de 50 años la prostatitis es el problema de próstata más común. No es una enfermedad exclusiva de la edad avanzada, aunque las formas asociadas a hiperplasia sí sean más frecuentes a partir de esa década.

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